El email es el único canal donde la lista es tuya. En redes te pueden cambiar el algoritmo, bajarte el alcance o cerrarte la cuenta; el correo de tus clientes lo tienes tú. Por eso, si un negocio pequeño solo puede mantener un canal, yo siempre digo que sea este.
Ahora bien: mal hecho es la forma más rápida de acabar en la carpeta de spam y de que la gente te asocie con el ruido. Esto es lo mínimo para hacerlo bien.
La lista se construye, no se compra
Comprar bases de datos es ilegal en la práctica bajo el RGPD y, además, no funciona: nadie te ha pedido nada, así que nadie te lee. La lista se construye con un formulario visible en tu web, con una razón para suscribirse (algo útil, no «recibe nuestras novedades») y con el consentimiento registrado.
Prefiero cien direcciones de gente que te conoce a cinco mil compradas. Las primeras abren; las segundas te queman el dominio.
Escribe algo que se pueda leer
La pregunta antes de enviar es siempre la misma: ¿esto le sirve a quien lo recibe, o solo me sirve a mí? Lo que funciona:
- Responder preguntas reales. Las que te hacen los clientes por teléfono son el mejor guion de contenidos que existe.
- Contar lo que estás haciendo. Un proyecto, una decisión, algo que ha salido mal y qué aprendiste.
- Ofertas concretas y con motivo. No «descuento del 10%», sino por qué, para quién y hasta cuándo.
Escribe como escribirías a una persona. Los correos que mejor funcionan no parecen campañas.
Frecuencia: la que puedas sostener
Más vale uno al mes durante dos años que cuatro a la semana durante un mes y luego silencio. La constancia importa más que el volumen, y el silencio largo hace que la gente no te recuerde y marque tu correo como spam cuando reapareces.
Los detalles que deciden si llega
- Autenticación del dominio (SPF, DKIM y DMARC). Sin esto, Gmail te manda a spam o te rechaza directamente. Es media hora de configuración y es la diferencia entre que te lean o no.
- Remitente de una dirección que exista y a la que se pueda responder.
- Baja en un clic. Obligatorio, y además te protege: quien no quiere estar, mejor que se vaya a que te marque como spam.
- Asunto honesto. El clickbait sube la apertura una vez y baja la confianza para siempre.
Qué herramienta usar
- Mailchimp: la más conocida, plan gratuito para empezar, y se integra con casi todo. Se encarece rápido al crecer la lista.
- Brevo (antes Sendinblue): más barato por volumen y con automatizaciones decentes.
- Lo que ya tienes. Si vendes online, tu tienda ya envía correos de carrito, confirmación y seguimiento. Ordenar esos correos suele dar más dinero que montar una newsletter nueva.
Mide lo que importa
Tasa de apertura y de clic están bien para comparar envíos entre sí, pero la métrica real es otra: cuántas respuestas, cuántas visitas útiles y cuántas ventas. Un correo con un 20% de apertura y tres clientes vale más que uno con un 60% y ninguno.
¿Quieres montarlo bien desde el principio?
Escríbeme a [email protected]: miramos tu caso, la herramienta que te conviene y la autenticación del dominio, que es lo que casi nadie configura.
