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12 diciembre 2022

2 min de lectura

Presupuestos y contratos con IA: cómo lo hago sin meter la pata

Redactar un presupuesto detallado me llevaba una hora larga. Hoy me lleva quince minutos, y el resultado es mejor. Pero el ahorro no viene de pedirle a la IA que «haga un presupuesto»: viene de darle el material correcto y de saber qué no delegar nunca.

Cómo pido un presupuesto

Lo que le doy siempre:

Y luego lo reviso entero. Siempre. Los errores más habituales que le corrijo: sumas que no cuadran, plazos optimistas y adjetivos de más.

Con los contratos, más cuidado

Aquí la IA sirve para redactar cláusulas de las que ya tienes, ordenar un acuerdo y detectar lo que falta (propiedad intelectual, plazos de pago, alcance, qué pasa si el cliente desaparece). No sirve para inventarte un contrato desde cero.

Un texto legal generado sin base puede sonar impecable y no sostenerse. Si el contrato es importante, plantilla de un abogado y la IA solo para adaptarla y para preguntarle qué no estás viendo.

Lo que no le doy nunca

El flujo que me funciona

  1. Cuatro notas del proyecto tal como salieron de la reunión.
  2. Ejemplo de presupuesto anterior + alcance + importe.
  3. Borrador generado.
  4. Revisión mía: números, plazos, tono y lo que sobra.
  5. Envío, y guardo la versión buena como ejemplo para la próxima.

Ese último paso es el que hace que cada vez cueste menos: tu carpeta de ejemplos es tu ventaja, no el modelo que uses.

¿Quieres montar este flujo en tu negocio?

Escríbeme a [email protected] y lo adaptamos a cómo trabajas y a lo que vendes.

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