La pregunta llega siempre igual: «¿me hago la web en WordPress o en Shopify?». Y la respuesta honesta es que la plataforma es la última decisión, no la primera. Antes hay que responder tres cosas.
Las tres preguntas previas
- ¿Qué tiene que hacer la web? Enseñar quién eres, captar contactos, vender online, gestionar reservas o servir contenido. No es lo mismo.
- ¿Quién la va a mantener? Si eres tú y no eres técnico, necesitas algo que no se rompa solo. Si hay equipo o agencia, puedes permitirte más potencia.
- ¿Cuánto quieres depender de un proveedor? Con las plataformas de suscripción todo es más fácil hasta el día que quieres irte.
Las opciones, sin marketing
WordPress
Sigue siendo la respuesta por defecto para una web de negocio con contenido. Gratis, se puede alojar donde quieras, hay quien lo sepa tocar en cualquier ciudad y tienes control total.
La trampa: los plugins. Cada uno es código de un tercero que hay que actualizar. Una web con treinta plugins es una avería esperando su turno. Y necesita mantenimiento real: actualizaciones, copias y vigilancia.
Shopify
Si tu negocio es la tienda, es la opción más sensata. Pagos, inventario, envíos e impuestos resueltos, y no te tienes que preocupar del servidor.
La trampa: pagas cada mes y una comisión, y personalizar más allá de la plantilla se complica. Migrar después no es imposible, pero cuesta.
Webflow
Muy bueno cuando el diseño importa y no quieres depender de plantillas. Genera un código limpio y va rápido.
La trampa: tiene curva de aprendizaje y el contenido queda dentro de su sistema. Para un blog grande o multiidioma, mírate bien los límites antes.
Squarespace, Wix y compañía
Para una web sencilla que tienes que montar tú este fin de semana, funcionan y quedan bien. Todo incluido y sin sorpresas técnicas.
La trampa: el techo llega pronto, el SEO técnico es limitado y salir de ahí significa rehacerlo casi todo.
HTML estático
La opción que casi nadie propone y que a veces es la mejor. Si tu web son diez páginas que cambian poco, un sitio estático es más rápido, más seguro, más barato de alojar y no se rompe solo. Esta misma web funciona así.
La trampa: necesitas a alguien que lo toque cuando haya que cambiar cosas, o un sistema de edición encima.
Cómo lo decido yo
- Vendes productos y el catálogo manda: Shopify, o WooCommerce si ya vives en WordPress.
- Publicas contenido a menudo: WordPress.
- Web de presentación que cambia poco: estático o Webflow.
- Reservas o citas: mira primero la herramienta de reservas y luego la web alrededor.
Lo que hay que dejar atado, elijas lo que elijas
- El dominio a tu nombre. No al de la agencia ni al del proveedor.
- Los accesos, tuyos. Administración, hosting y DNS.
- Poder exportar el contenido y las imágenes.
- Analítica y Search Console conectadas desde el primer día.
¿Quieres que te diga cuál encaja en tu caso?
Escríbeme a [email protected] con qué vendes y quién la mantendrá, y te digo con cuál empezaría.
