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2 Enero 2023

3 min de lectura

Siete cosas para las que uso IA cada día en mi trabajo

Escribí una primera versión de este artículo en enero de 2023, cuando ChatGPT llevaba dos meses abierto al público y todo era novedad. Lo he reescrito porque casi nada de aquello sigue igual: hoy la pregunta no es si la IA sirve, sino en qué punto exacto del trabajo la pones.

Estos son los siete usos que han sobrevivido en mi día a día. El resto los probé y los dejé.

ChatGPT en acción

1. Presupuestos y propuestas

Es donde más tiempo me ahorra. Le doy el tipo de trabajo, el alcance, las horas estimadas y el importe, y me devuelve el desglose redactado y ordenado. Yo reviso los números —siempre— y ajusto el tono.

Lo que aprendí: si le das tu último presupuesto como ejemplo, el resultado se parece a lo que tú escribirías. Sin ejemplo, suena a folleto.

Ejemplo de presupuesto

2. Escribir, pero con material propio

No le pido artículos enteros. Le doy mis notas, la estructura que quiero y los datos, y le pido que lo ordene. Después lo reescribo. Un texto generado de cero se nota, y se nota mal: no dice nada que no pudiera decir cualquiera.

Donde sí es imbatible es en lo pesado: resumir una reunión, convertir un guion en un correo, adaptar el mismo mensaje a tres formatos.

Ejemplo de artículo

3. Código

Aquí el cambio ha sido brutal. En 2023 pedías fragmentos sueltos y los pegabas. Hoy trabajo con el asistente dentro del editor y del terminal, con el contexto del proyecto entero: refactorizaciones, scripts de una tarde, migraciones repetitivas.

La regla que no me salto: si no entiendo el código que me devuelve, no entra. La IA acelera a quien sabe leer lo que produce; al que no, le construye un problema para dentro de seis meses.

4. SEO y contenido técnico

Para agrupar palabras clave por intención, detectar qué le falta a una página frente a las que rankean, y escribir títulos y descripciones a escala. Lo que no hace es sustituir el criterio: qué merece una página propia y qué no es una decisión de negocio.

5. Redes sociales

Un mismo mensaje, tres tonos y tres longitudes. Funciona bien si le dices para qué red es y le das ejemplos de cómo escribes. Sin eso, todos los textos acaban sonando igual: entusiastas y vacíos.

6. Correo

Redactar respuestas largas a partir de cuatro apuntes, y sobre todo revisar antes de enviar: qué se entiende mal, qué falta, qué sobra. Es un corrector de estilo con criterio, y para eso es muy bueno.

7. Pensar en voz alta

El uso menos evidente y quizá el más útil. Explicarle un problema de negocio y pedirle que lo discuta conmigo: qué se me escapa, qué haría otro, qué pasa si me equivoco. No para que decida, sino para no decidir yo solo a las once de la noche.

Lo que no funciona

Conclusión

La IA no me ha quitado trabajo: me ha quitado la parte del trabajo que no aportaba nada. Lo que decide el resultado sigue siendo el criterio de quien la usa, y eso no lo vende ninguna suscripción.

¿Quieres ver dónde encaja en tu negocio?

Escríbeme a [email protected]. Miramos tus procesos y te digo en cuáles vale la pena y en cuáles es perder el tiempo.

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