Hay una pregunta que me hacen constantemente: "Humbert, ¿debería contratar una agencia o un consultor para mi proyecto?" La respuesta corta es: depende. La respuesta larga es lo que leerás a continuación, y creo que puede ahorrarte muchos quebraderos de cabeza y mucho dinero.
Escribo esto desde una posición un poco peculiar, porque yo tengo un pie en cada lado. Dirijo Damos en el Blanco, una agencia creativa. Pero mi trabajo personal como Humbert Blanco es otro: soy consultor. Y precisamente porque conozco los dos mundos desde dentro, puedo explicarte honestamente cuándo necesitas uno y cuándo el otro.
La agencia: un equipo de ejecución
Una agencia es, esencialmente, un equipo multidisciplinar preparado para ejecutar. Tienes diseñadores, programadores, community managers, especialistas en SEO, en publicidad... Cada persona tiene su rol y, juntos, hacen que las cosas pasen.
Necesitas una agencia cuando:
- Tienes claro qué quieres hacer y necesitas manos para ejecutarlo. Por ejemplo: "Quiero una web nueva con tienda online, un plan de contenidos para redes sociales y campañas de Google Ads."
- Necesitas volumen: producción constante de contenido, gestión diaria de redes, mantenimiento técnico recurrente.
- Tienes un proyecto definido con especificaciones, calendario y presupuesto cerrado.
- Buscas un equipo externo que funcione como una extensión del tuyo, con procesos establecidos y capacidad de producción.
Las agencias son fantásticas para todo esto. En Damos llevamos años haciéndolo y estoy muy orgulloso del equipo que hemos construido.
El consultor: visión, estrategia y conexión
Un consultor no es alguien que ejecuta. Es alguien que piensa, analiza, conecta y orienta. Su trabajo es asegurarse de que estás construyendo lo correcto antes de preocuparte de construirlo correctamente.
Necesitas un consultor cuando:
- Estás al inicio de un proyecto y no tienes claro por dónde empezar. Tienes una idea, una oportunidad o un problema, pero no sabes cuál es la mejor solución tecnológica.
- Necesitas definición estratégica: qué producto construir, qué tecnología utilizar, cómo estructurar el equipo, qué fases seguir.
- Quieres conectar negocio y tecnología: hablas con programadores y no te entienden, hablas con tu equipo de negocio y no saben qué es viable técnicamente. Necesitas a alguien que hable los dos idiomas.
- Tu proyecto necesita un cambio de rumbo: has invertido en tecnología que no funciona, el equipo no rinde, los resultados no llegan y no sabes por qué.
- Quieres una opinión independiente: alguien que no te quiera vender un servicio de ejecución, sino que te aconseje honestamente sobre qué hacer.
El valor del "conector"
Hay un perfil profesional que cuesta mucho encontrar y que aporta un valor enorme: el conector. Alguien que entiende de negocio, de tecnología y de personas a la vez. Que puede sentarse en una reunión con inversores, después con un equipo de desarrollo y después con usuarios finales, y sacar valor de cada conversación.
Este perfil no se enseña en la universidad. Se construye con años de experiencia cruzada: haber montado proyectos, haber programado, haber vendido, haber gestionado equipos, haber fallado y haber aprendido.
El conector no es el experto en nada. Es el experto en unir los puntos entre todo.
Y este es exactamente el rol que yo ejerzo como consultor. No soy el mejor programador del mundo (ni de lejos). No soy el mejor diseñador. Pero sé identificar cuál es el problema real de un negocio, qué solución tecnológica lo aborda, qué equipo hace falta para ejecutarla y cómo hacer que todo encaje.
Mi experiencia: dos mundos, una misma persona
Cuando creé Wattly, una app para propietarios de Tesla, tuve que ser las dos cosas: el consultor que definía el producto y el emprendedor que lo llevaba al mercado. Con Ajudem.cat, la plataforma de voluntariado vecinal que creamos durante la pandemia y con la que ganamos Hackovid, el reto era conectar tecnología con una necesidad social urgente. Con CERCAT, el proyecto finalista en GovTech Catalunya, el reto era conectar inteligencia artificial con la administración pública.
En todos estos proyectos, el valor no estaba en la ejecución técnica (que es importante, pero que se puede delegar). El valor estaba en la visión: entender el problema, definir la solución, conectar las piezas.
Entonces, ¿qué necesitas tú?
Hazte estas preguntas:
- ¿Tengo claro qué quiero construir? Si la respuesta es sí, probablemente necesitas una agencia que lo ejecute bien.
- ¿Tengo claro cuál es mi problema real? Si la respuesta es no, o si no estás seguro, necesitas un consultor antes de gastar un euro en ejecución.
- ¿Mi proyecto conecta áreas muy diferentes? (negocio + tech + usuarios + regulación...) Si la respuesta es sí, necesitas un conector.
La verdad incómoda es que muchos proyectos fracasan no porque la ejecución sea mala, sino porque la dirección era equivocada. He visto empresas gastar 50.000 euros en una web que nadie necesitaba, o en una app que resolvía un problema que no existía. Un consultor no habría permitido que eso pasara.
Y sí, a veces necesitas las dos cosas: un consultor para definir y una agencia para ejecutar. Eso es perfectamente compatible. De hecho, es la combinación ideal para proyectos ambiciosos.
Lo que no funciona es empezar a ejecutar sin haber pensado lo suficiente. Porque desmontar es mucho más caro que construir bien desde el principio.
¿Tienes un proyecto que necesita a alguien que conecte los puntos?
Escríbeme a [email protected] y te ayudo a definir el camino antes de ponerte a caminar. Sin compromiso.
